El plagio en la universidad

El plagio. Esa acción que algunos denominarían como usurpación intelectual, como si el pensamiento estuviera sujeto a una condición de propiedad, ahora materializado y clasificado por instrumentos burocráticos. ¿Qué es el plagio? ¿Por qué surge la necesidad de plagio? Antes de responder a las cuestiones que se nos presentan, considero crucial analizar los antecedentes de tal acción situándonos en el contexto psicosocial en el que las sociedades se ven expuestas.

Comprender la sociedad moderna implicaría analizar y explicar multitud de factores en simultánea relación y terminaríamos desviándonos del tema que nos atañe, por ello centraremos nuestra atención en el sistema educativo. Sin duda alguna, hay diversidad de aspectos determinantes que promueven el plagio, tales como la competitividad e individualismo exacerbado, condiciones potenciadas por el sistema sociopolítico que –en un sentido psicológico– generan aspiraciones monetarias y/o de fama. Estas aspiraciones mencionadas por autores como Erich Fromm, corresponden a mecanismos de evasión* ante la inseguridad existencial y futilidad del individuo. Debido a lo mencionado anteriormente, por ejemplo, el hecho de que se plagien obras de otros autores para así obtener beneficios propios se convierte en un suceso causal. Entonces, el plagio surge por una devaluación del arte o de la autorrealización en sí misma, donde las sociedades se rigen por la competitividad mercantilista o por el liderazgo intelectual.

Ateniéndonos al meollo del asunto, el sistema educativo guarda una estrecha relación con toda la estructura sociopolítica vigente. Su naturaleza es competitiva y la mayor de las veces la funcionalidad educativa es forzosa –tanto para el alumnado como para el profesorado-. Realmente, necesitaríamos elaborar un estudio socioestadístico para visualizar con mayor amplitud los porqués del plagio, la raíz u origen del fenómeno. Sin embargo, desde una perspectiva propia y de experiencia directa, aunque pueda tender a generalización, no me precipito al afirmar que el plagio –en el mayor de los casos– nace de dos estados psicosociales: negligencia y adaptabilidad laboral.

La negligencia hace referencia al estado anímico en el cual el individuo realiza las acciones u obligaciones que le son pertinentes de manera vaga y decadente, con falta de aplicación y motivación. Dicho estado tiene una fuerte relación con el propio sistema educativo, su producción de fracaso escolar –este fenómeno escolar es independiente al desarrollo individual, tiene relación con el nivel o capacidad que el modelo oficial educativo exige al alumno– y el estancamiento en el desarrollo individual, ya que el modelo no propugna y promueve la potencialidad de las capacidades, cualidades y motivaciones del alumno, por el contrario, acrecienta la enajenación e incapacidad de este. De ahí a que directamente también surja la enajenación del individuo en su posterior profesión laboral (si la hay) y tienda a la negligencia y, además, coexista la adaptabilidad laboral.

Entendemos por adaptabilidad laboral a todo ajuste personal a actividades o trabajos que el entorno o circunstancia ha propiciado al individuo. No obstante, la aparición de la negligencia en el individuo y la coexistencia de la adaptabilidad laboral, determinan un factor relevante en el plagio universitario. Por parte del alumno o alumna, ante este estado anímico y la existencia de una presión sistemática ante las examinaciones o pruebas, o bien, por un fuerte sentimiento competitivo que emerge de la estructura pedagógica empleada por las escuelas (y gran parte de factores sociopolíticos), dimana la tendencia a la apropiación intelectual (o plagio).

Por otro lado, el plagio no es un comportamiento adoptado solo por alumnos en el ámbito escolar, también el profesorado hace uso de este. La tendencia coincide en muchos de los casos con la del alumnado, negligencia y adaptabilidad laboral, aunque conociendo la jerarquía que comprenden las universidades también surgen las aspiraciones de prestigio o poder como antesala al plagio intelectual.

El sistema educativo, en su trascendencia a la sociedad moderna capitalista, no deja de ser un conjunto de métodos que moldean al individuo en torno a una dirección o función. Como Redondo nos da a entender, las escuelas tienen arraigada la incapacidad de promover la auténtica educación “ya que la escuela supone un despilfarro de recursos, fomenta la desigualdad y enseña fundamentalmente a depender, consumir, competir y vivir como clientela de una sociedad ‘escolarizada’ (burocratizada)”. Por ende, el plagio no deja de ser una forma de expresarse la mentalidad exigida por el contexto sociopolítico –en primera instancia, exigida por el poder político y económico–, ya que la apropiación o usurpación intelectual solo cobra sentido en una sociedad donde se premia la competitividad, se impulsa el darwinismo social, las capacidades (y los individuos) se convierten en mercancías –perdiendo su naturaleza de autorrealización– y donde la propiedad es una cuestión de poder y acaparamiento, y no de uso y/o funcionalidad.

A pesar de existir como origen el modelo educativo, distintos estudios estadísticos han concluido que uno de los factores imperantes que promueven el plagio son las nuevas tecnologías y las TIC. En “Las causas del plagio académico entre el alumnado universitario según el profesorado” –artículo realizado por el profesorado del Departamento de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Universidad de las Islas Baleares­– incita a afirmar esta conclusión: “La facilidad que ofrece Internet para encontrar información es, con diferencia, la causa a la que un mayor porcentaje de profesores encuestados atribuye el que los alumnos copien: el 70,7%”. Sin embargo, también aclaran que el plagio académico es consecuencia de factores “que se encuentran en el propio sistema educativo y aquellos otros que le son externos”. Hay que tener en cuenta que las TIC son un medio y no el problema como tal, –insisto– el hecho de utilizar estos recursos tecnológicos con finalidades de apropiación intelectual provienen de procesos psicosociales, tales como los explicados anteriormente.

Para concluir, además de haber definido de pasada el plagio como “apropiación intelectual”, hay que tener en cuenta que esta función, según la Ley de la Propiedad Intelectual, se puede manifestar tanto como copia explícita de la obra o creación, como implícita. Es por ello que el hecho de usurpar una idea puede convertirse en un delito sancionable en la medida en que dicha idea esté protegida burocráticamente bajo el derecho de propiedad intelectual. Por tanto, este derecho, de valor alzado y crucial para los congéneres de las sociedades fieles a la competitividad, es capaz de acaparar y monopolizar el espectro cognitivo de los individuos, ahora limitados por dichas legislaciones. Sin embargo, es de esperar que, como hemos analizado, en esta nuestra sociedad moderna capitalista el derecho de propiedad intelectual alcance relevancia. Aunque cabe aclarar que no niego falazmente la autoría y el reconocimiento del autor o autora, ya que son clave en las creaciones y es imprescindible el respeto a los creadores mediante su reconocimiento (si se precisa el caso).


 

*Los mecanismos de evasión, concepto utilizado en el ámbito psicoanalítico, corresponde a las formas y procesos que el ser humano lleva a cabo tras su desprendimiento de los vínculos primarios en su individuación, forjando seguridad y protección a la existencia individual e independiente del Yo.

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