Eutanasia estructural: más allá de una elección individual

La eutanasia es un tema exigentemente polémico que, al igual que el suicidio, ha provocado grandes e inacabables debates. En países como España, la eutanasia y el suicidio están estigmatizados, posiblemente estas actitudes de rechazo hayan perdurado en la población por vestigios de la cultura católica vigente en España a lo largo de la historia. Sin ir más lejos, el caso de Ramón Sampedro provocó tanto revuelo que hasta se llevó a cabo una película-biográfica sobre ello: “Mar adentro”, dirigida por Alejandro Amenábar.

La inclinación política de ciertos sectores públicos en Holanda por formalizar unas leyes propicias a la eutanasia voluntaria, invitan a reflexión sociológica: ¿Quiénes proponen y promueven estas políticas? ¿Bajo qué contexto político-económico? ¿Acaso es la voluntad una cuestión innata?

En primer lugar, debiéramos escudriñar quiénes promulgan estas asociaciones en pos de la eutanasia legal en Holanda. Ministros del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (como la ministra de salud: Edith Schippers), reclamaron un sistema de leyes que permitan la eutanasia, haciendo referencia a aquellos “adultos mayores” que, sin caer nosotros en eufemismo (no somos la NVVE), desean decidir su muerte. Este partido político se encuentra en consonancia con las vertientes liberales de la economía, la cual poco o nada tienen que ver con la garantía de unas condiciones de bienestar en las sociedades, de ahí surge la crítica por parte de partidos de corte socialista en Holanda.

Comprendiendo que el leitmotiv del liberalismo económico, a grandes rasgos, consiste en la competitividad en el mercado, siendo el sometimiento a las reglas del capital y a la religión del trabajo la base del sistema social, podemos desvelar este ensueño liberal de la autorregulación demográfica en un contexto de pseudo-bienestar y emprendimiento. En pocas palabras, la eutanasia ha de permitirse, no vamos a restringir la decisión de los individuos, en todo caso, restringiremos el poder de tales individuos a asociarse bajo fines comunes, bajo el Estado implantaremos nuestro orden lógico en sus vidas, si acaso rechistan, las fuerzas del orden achantarán a los criminales. He aquí la eutanasia liberal, transformada en eugenismo estructural o sistémico.

Es absurdo y pernicioso considerar que una tercera persona, así como el Estado, deba decidir sobre la vida del individuo. Sin embargo, la historia constantemente ha caído en manos de la conformidad del Poder, rehusando la autogestión de la vida, supeditándonos a decisiones impersonales que conglomeran a los individuos y los castiga al nuevo Dios contemporáneo. ¿Podemos hablar de eutanasia o suicidio libre, mientras, por otro lado, se promueve la pérdida de medios vitales e individuales? Claro que se puede. Acrecentarán las muertes intencionadas y quedaremos como libertarios de poca monta, pues ¿qué otra opción distinta a la muerte puede garantizar la tranquilidad y liberación del Yo en un mundo que te exige ser una pieza más del engranaje?

Sin extenderme mucho más, considero que no basta con generar un sistema legislativo que permita la eutanasia. Si la eutanasia o el suicidio son algo personal, ¿por qué lo económico y político se convierten en lo impersonal? La realidad social occidental, aquella que ocasiona un contexto carente de cohesión asociativa (es decir, la libre vinculación y desvinculación entre individuos, en pos de unos fines comunes, desarrollando un sistema de vida único e intransferible mediante instituciones de poder), aumenta las problemáticas individuales respecto a la vida: un ejemplo revelador es el aumento de suicidios en España desde el 2007 en adelante, con la entrada a la crisis del 2008.

Para finalizar, y como bien apuntaba en su día Nietzsche, cuyo pensamiento ya sugirió el advenimiento del nihilismo en Occidente, “el pensamiento del suicidio es un consuelo poderoso; ayuda a pasar bien más de una mala noche”. En nuestro caso, si la mala noche se torna interminable y ajena, incansable e impropia; perpetrada por el funcionamiento lógico del sistema-mundo actual; poco consuelo supone el suicidio (si se puede considerar suicidio en tales casos).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s