Psicología Social: 3. La necesidad de pertenencia

Leer capítulo anterior: 2. El autoconcepto

Contenido: Aproximación teórica al concepto de la necesidad de pertenencia; experimentación con monos rhesus e interpretación del personaje Faye Valentine, de la serie de animación Cowboy Bebop.


LA NECESIDAD DE PERTENENCIA
Cierto es que para comprender al individuo y su dimensión psicológica es necesario comprender a la sociedad de donde emerge, como hemos insistido en los anteriores capítulos. Pero, ante esto, cabe preguntarse: ¿por qué esta conexión tan acérrima entre el individuo y su entorno social?

En primera instancia, resulta evidente la debilidad del ser humano recién nacido y la necesidad de otros individuos para su supervivencia. Los vínculos primarios del ser humano con su progenitora (u otro individuo de su entorno social inmediato) se vuelven indispensables para la subsistencia e individuación de este, de lo contrario, aislado e indefenso no alcanzaría nada más que su muerte. Es por ello que el ser humano posee una condición social por naturaleza, por la cual, en términos psicosociales, adquiere una imperiosa necesidad de afiliación. Y más allá de la mera afiliación, adquiere la necesidad de pertenencia.

Si la afiliación, es decir, la asociación con otras personas, nos proporciona beneficios psicológicos; la necesidad de pertenencia no se detiene en este único aspecto, ya que se basa en la necesidad de relaciones más profundas y duraderas con los otros, aquellas que otorgan integridad a la identidad social y personal. Además, podríamos afirmar que primordialmente esta emergencia en el individuo por generar relaciones sustanciales con los demás tiene un trasfondo evolutivo y de supervivencia. En este sentido, Fiske (2010) ofrece una importancia ulterior o central a la necesidad de pertenencia en su teoría de los motivos sociales básicos, causa principal del resto de motivos sociales (comprensión, control, ensalzamiento personal y confianza).

En segundo lugar, si nos detenemos a estudiar desde una perspectiva evolucionista la necesidad de pertenencia, nos encontramos con la teoría del sociómetro (Leary, Tambor, Terdal y Downs; 1995). En esta teoría el autoestima tiene un papel fundamental en el ser humano, actuando como una especie de “sociómetro” que mantiene su nivel alto o bajo dependiendo de la pertenencia a grupos sociales y ser aceptados socialmente. La hipótesis sostiene que gracias a la función del autoestima, alertando al ser humano desplazado del grupo (mediante efectos psicológicos negativos), la evolución en sociedad se ha hecho posible, ya que en la medida que ha eludido la exclusión ha conformado una mayor capacidad para subsistir y procrear en grupo.

Humanos y no tan humanos: la necesidad de pertenencia en monos
Tal y como se ha planteado anteriormente, si la exclusión social se hace inminente en el individuo, este hará lo posible por ser aceptado. Sin embargo, una variable importante en este proceso de adaptación social, de integración para con los demás, solo es posible si se adquiere un aprendizaje social (experiencia social temprana). De lo contrario, si no se aprende a interactuar y entablar relaciones con los otros durante los primeros meses en la infancia, la situación del sujeto se tornaría asocial o al menos la dificultad para adaptarse al medio social sería evidente. Nos referimos al aislamiento o deprivación social, situación con la que se experimentó en su día con chimpancés y otras especies, otorgándonos unos estudios bastante reveladores sobre la necesidad de pertenencia –tan reveladores como de deplorables fueron las técnicas experimentales–.

La afinidad del ser humano con animales como los chimpancés es significativa, a pesar de tener una diferencia clave que refleja la complejidad del ser humano frente a cualquier otro animal: la adopción del lenguaje (Lindesmith, Alfred R., et al.; 2006; p. 67). El chimpancé no es capaz de enhebrar un sistema lingüístico o simbólico análogo al del ser humano, lenguaje por el cual se es capaz de obtener nociones espacio-temporales e identitarias (la posibilidad de un Yo narrado en el tiempo y espacio). Sin embargo, si observamos los experimentos que se llevaron a cabo en los años 70, en especial los del psicólogo Harry Harlow, podemos apreciar en mamíferos también afines al ser humano como los monos rhesus, lo dañino que supone ser el aislamiento y lo necesario de la pertenencia.

Harlow realizó diversidad de experimentos con monos reshus en el Laboratorio de Primates de Wisconsin. Se observó un comportamiento peculiar en los monos pequeños que eran criados en jaulas aisladas: se aferraban de una forma afectiva –incluso posesiva– a telas o pañales que convivían con ellos. Esto derivó en varios experimentos. Uno de ellos consistía en criar monos recién nacidos durante meses, privados de contacto con otros monos: en la jaula se hallaba un muñeco de alambres que aportaba el alimento necesario para la cría y otro de felpa, con una apariencia más afín a una mona. La reacción del mono pequeño al entrar en la jaula era la de alimentarse en el muñeco de alambre y, acto seguido, agarrarse al muñeco de felpa (su supuesta madre) durante un periodo largo de tiempo. Además se observó, en otro experimento, que al asustar al mono (con un muñeco mecanizado y fabricado para ello), aquellos monos que fueron criados con muñecos de felpa, se protegían en estos; mientras que con ciertos monos que fueron sometidos al aislamiento social total se comportaban confusos e indefensos sin tener donde protegerse (sin acudir al muñeco de felpa). Además, si se les privaba durante meses a los monos de su supuesta madre de felpa, cuando se les volvía a juntar, el mono pequeño se agarraba a la felpa y le mostraba comportamientos afectivos.

Los experimentos de Harlow representan consecuentemente la necesidad de pertenencia. Quizás la diferencia más notoria entre los monos rhesus y el ser humano sea la complejidad psicológica de este último, la misma complejidad que conllevó a la elaboración de estas experimentación con animales, exponiéndolos a un sufrimiento y aislamiento evitables. La necesidad de pertenencia se torna visible en situaciones y contextos sociales variopintos que, a fin de cuentas, perpetúan la continuación de la vida en sociedad. Es más, hasta el aislamiento más o menos severo que pueda partir de individuos mediante religiones o etnias varias (véase la cultura tibetana o el budismo y derivados), tiene por tanto una influencia directa con respecto a la sociedad, cumpliendo así la necesidad de pertenencia un papel clave en tales pretensiones de separación. No sería, pues, la separación con respecto a los demás, sino las condiciones psicosociales que hicieron posible tal separación, estableciendo de este modo fuertes lazos con un ideal que es fruto de la propia vida en sociedad.

Faye Valentine y la defensa del Yo social
Una de las protagonistas de la serie de anime Cowboy bebop (1998), Faye Valentine, nos ilustra convenientemente el concepto psicosocial de la necesidad de pertenencia. Ella es una persona con una historia verdaderamente interesante y profunda debido precisamente a la vaciedad de su sentido existencial, pues, desconoce su pasado, así como parcialmente su Yo.

En el transcurso de la serie, Valentine se nos autopresenta como una chica engreída, egocéntrica y desordenada (esto se refleja tanto en su mundo interno como externo), la cual trata siempre de salir ventajosa por encima de cualquier otra persona, aprovechándose de los demás. Sin embargo, reducir la personalidad de Valentine a estas características consistiría en un análisis del personaje un tanto superficial. Para entender por qué Valentine transmite esta imagen en sus interacciones cotidianas, debiéramos detenernos en su biografía y, para ello, vernos la serie de principio a fin.

Faye Valentine fue hivernada inconscientemente a sus 20 años de edad debido a un accidente que tuvo, con el fin de que en un futuro de avances tecnológicos y en medicina se le pudiera reanimar. Así pues, ella se despierta en 2518 (514 años después del accidente), en un periodo histórico donde los seres humanos han colonizado otros planetas, bajo unos avances tecnológicos considerables, y la tierra está prácticamente destruida. En cambio, a pesar de los progresos en medicina, Valentine despierta confusa: le es detectado amnesia. Además de su dificultad para recordar quién es ella y dónde está, tenía que hacer frente a una deuda impagable por el proceso de criopreservación que le había devuelto a la vida. He aquí una Valentine confusa, alterada, aterrorizada y que se siente desolada; su entorno ha cambiado radicalmente respecto a lo poco que recuerda de su pasado.

Durante el periodo de hospitalización, a Valentine se le presenta Whitney Hagas Matsumoto como abogado. La alteración de Valentine y sus preocupaciones internas van aminorando con la fuerte relación que entabla con Matsumoto, ya que este adopta un papel protector y afectivo indispensable en unas circunstancias de vaciedad y desolación. Es en este entonces cuando se nos manifiesta la necesidad de pertenencia de Valentine que, en unas circunstancias inevitablemente dañinas para su integridad personal para con el mundo, encuentra cobijo en la rápida y fuerte relación que establece con Matsumoto. Sin embargo, este muere en un accidente de coche por intentar protegerla, congelándose tal recuerdo en ella.

Tras la muerte de Matsumoto, tenemos a la Valentine que hemos descrito antes: egocéntrica y despreocupada por lo demás. Sin embargo, a pesar de que refleje tal apariencia, su forma de ser con la tripulación de la nave “Bebop” –compuesta por Spike y Jet en principio– es bien distinta. Al final podemos entrever su necesidad de pertenencia y en su convivencia con Spike, Jet y Ed, comienza a trazar una estrecha relación de amistad que llega a dar a luz una Valentine empática y preocupada por los suyos (ahora que los tiene).

BIBLIOGRAFÍA

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Fromm, E. (1985). El miedo a la libertad. 1st ed. Barcelona: Planeta-Agostini.

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Lindesmith, A., Strauss, A., Denzin, N. and Torregrosa Peris, J. (2006). Psicología social. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.

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RECURSOS AUDIOVISUALES

Cowboy bebop (1998) [DVD] Estudios Sunrise: Shinichiro Watanabe.

Experimento de Harlow: https://www.youtube.com/watch?v=HcTdx0OJjl4

Experimento de Jane Elliot: https://www.youtube.com/watch?v=1ONoIqabYp4

Persona. (1966). [DVD] Suecia: Ingmar Bergman.

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