Para una visión crítica de la medicina: cuestiones y ejemplos

Hace un par de días emergió el debate en redes sociales, en torno a la cuestión de las vacunas y sus controversias, debido a las declaraciones que un personaje de radio y televisión hizo sobre ellas.

El grueso del asunto no es este personaje y su opinión al respecto (me ahorraré hablar de ello), sino el fondo del debate: ¿La ciencia predominante nos asegura la salud en general, y la medicina imperante en particular?

Sin duda esta cuestión y los planteamientos que aquí abajo expongo, y que muchas otras personas han sabido enhebrar con precisión crítica, causan una fuerte polémica, aun más: una irritación casi personal por parte de los más devotos a la ciencia institucionalizada.


ALGUNOS PUNTOS:

1. La teoría microbiana, que fue acuñada por Louis Pasteur y es la piedra angular de la medicina moderna, sostiene que la enfermedad viene influida por agentes patógenos y que nos son externos, que atacan a nuestro organismo. Esta teoría visualiza al organismo y su salud como agentes pasivos, otorga toda la responsabilidad a cuestiones que le son ajenas.

2. Últimos estudios en biología señalan el gran peso que cumple el ambiente, la totalidad del organismo y los distintos microorganismos que conviven con nosotros en simbiosis. Sin ir muy lejos, las ideas de Pasteur son un claro plagio de las de Antoine Béchamp (que sostiene una perspectiva holística, no mecanicista, de la enfermedad: la degeneración del organismo causada por la contaminación del mismo), las cuales fueron malversadas y utilizadas en un sentido completamente opuesto

3. Toda forma de conocimiento implica poder. “La verdad, especie de error que tiene para sí misma el poder de no poder ser refutada sin duda porque el largo conocimiento de la historia la ha hecho inalterable” (Foucault, 1980). La medicina moderna es un ejemplo.

Así pues, no es extraño que los discursos de verdad que aplican la ciencia en general, la medicina en particular, hayan seguido una clara trayectoria que, pese a que fuera fortuita en su día, han hecho preponderar hasta día de hoy las teorías e ideas que mejor se ajustan al conflicto de clase existente (grandes farmacéuticas que, bajo estas premisas de la teoría microbiana, retroalimentan el capital), un poder que se ejerce desde la institución clínica (hospitales y universidades que administran la economía de poder existente, desde allá en el s. XVII).

Es urgente aplicar una genealogía del poder más que nunca. Análisis que ha llevado a cabo, por ejemplo, Jesús García Blanca y que todavía no ha tenido respuesta consistente (véase su libro La sanidad contra la salud).

4. Si partimos de que se ha institucionalizado tanto en el ámbito académico (donde se forman médicos, enfermeros, investigadores, etc.), en los hospitales (donde se aplica el poder médico-paciente) y, en general, en la opinión pública (desconocimiento de la teoría médica, incrustados en sociedades proclives a la enfermedad desde distintos aspectos –hábitos, desgaste rutinario, alimentación, contaminación ambiental, etc.-, miedo y confianza en la autoridad médica hegemónica…); podemos deducir la dificultad de una crítica del estado de cosas existentes en materia de salud (el debate superficial solo gira, en nuestro entonces, en torno a si sanidad pública o privada).

5. Después de exponer todas estas puntualizaciones, cabría afirmar que la vacunación como prevención de enfermedades es consecuencia de una teoría obsoleta en contenido, pero vigente en el imaginario colectivo y médico-institucional.

La otra parte es la que, además, encuentra costes sociales en salud considerables en estas prácticas (vacunación, uso de antibióticos, etc.), donde, así como la ineficacia de estos (vacunas y medicamentos que no cumplen su supuesta función, que no previenen ni curan), también conllevan a problemas adversos: efectos secundarios (iatrogenia: tercera causa de muerte mundial), intoxicación (aluminio y mercurio en vacunas) y emergencia de nuevas enfermedades (auge de las enfermedades crónicas).

6. Por último: no es pues ni una conspiración o paranoia, se trata del poder envuelto en discursos y en práctica institucionalizada. El poder no necesariamente es detentado, sino que se encuentra en todas partes, donde los propios afectados se autogobiernan. Entonces hablaríamos de un poder que, desde un principio, nació de entre las sombras y luces de la Ilustración y que ha desembocado en un poder asentado en las circunstancias de dominio social actualmente imperantes: como el caso del gran beneficio que las farmacéuticas encuentran en la legitimación de estas teorías, pese a su falta de validez.

Además, ¿las enfermedades se han reducido tanto como se sugiere? En tal caso, ¿las causas de esta mejora se reducen a la aplicación de vacunas o fármacos, o entran en juego especialmente cuestiones sociales?

 

ANALICEMOS DE PASADA UN EJEMPLO:
Cólera: “El cólera es un infección intestinal aguda causada por la ingestión de Vibrio cholerae, una bacteria presente en aguas y alimentos contaminados por heces. El cólera está relacionado principalmente con un acceso insuficiente al agua salubre y a un saneamiento adecuado, y su impacto puede ser aún mayor en zonas donde las infraestructuras medioambientales básicas se encuentran dañadas o han sido destruidas. Los países en situaciones de emergencia complejas son especialmente vulnerables a los brotes de cólera” (OMS).

[…] “Aproximadamente un 75% de los infectados son asintomáticos, pero los patógenos se eliminan en sus heces durante 7 a 14 días, durante los cuales pueden infectar a otras personas. El cólera es una enfermedad extremadamente virulenta que puede afectar tanto a los niños como a los adultos.

Al contrario de otras enfermedades diarreicas, puede matar a un adulto sano en cuestión de horas. Las personas con inmunidad debilitada, como los niños malnutridos o los pacientes infectados por el VIH, corren un riesgo de muerte especialmente alto en caso de cólera” (Ídem).

Cuestión: La relación entre la bacteria Vibrio cholerae y la enfermedad manifiesta en el cuerpo nunca se deja clara. Se nos hace alusión a la bacteria como causa primordial de la enfermedad, como agente extraño al cuerpo que ataca, se elude la cuestión ambiental del organismo: ¿no será precisamente ese “acceso insuficiente al agua salubre y a un saneamiento adecuado”, entre otros factores (alimentación, medio ambiente, estilo de vida, etc.) y no un supuesto virus detectado? Una bacteria que puede provocar o no provocar síntomas, que puede matar o no matar… una bacteria que puede eliminarse vía rectal, sin ocasionar problemas, pero que puede infectar a otras personas: ¿cuáles? ¿Personas que habitan en un similar entorno al del anterior infectado, en circunstancias análogas (alimentación, infraestructuras, medio ambiente, etc.)?

Ejemplo: “El brote de cólera en Yemen ya supera los 100.000 casos, dejando casi 800 muertos” (Disponible en: http://www.elcomercio.es/sociedad/salud/201706/08/casos-colera-yemen-20170608141400-ntrc-rc.html):

“El brote de cólera que azota a Yemen deja ya 789 muertos y más de 101.800 casos sospechosos en un país asolado por la guerra civil desde hace más de dos años, según el último balance ofrecido este martes por la Organización Mundial de la Salud (OMS)”.

Cuestión: ¿Agentes extraños, brotes que pululan por el aire y atacan sin compasión, o más bien condiciones, sociales, económicas y políticas que infieren y afectan de una u otra forma a los cuerpos de la población?

 

 

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